23 noviembre 2012

Tsunami

"Tsunami" by Avner Ben-Gal (artista Israelí)


de la Serie, Anoche tú estuviste en mis sueños (8)

Estamos aguantando los embistes de un maremoto en el apartamento de mi amiga, que por otra parte, -a veces- resulta ser el mío, en el séptimo piso de un edificio. El agua está que se entra por la ventana. Hay dos hombres más en el apartamento. Uno casi se suicida. La gente de esa ciudad esta enloquecida. Con el peligro del mar invadiendo la ciudad, se van y regalan o abandonan sus propiedades. Yo me puse contenta porque con tanto alboroto, me subía en el autobús y no tenía que pagarlo. Han anunciado una catástrofe. Sentimos por la vibración del edificio, que se acerca la embestida. 
En el apartamento, nos juntamos cada vez más, nos miramos cada vez más y nos agarramos cada vez más. Los dos hombres tienen miedo y uno se quiere cortar las venas. Mi amiga es gallega, una señora grande, fuerte y curtida. Tiene un tarot en gallego en la mesa de trabajo de la cocina. Las cartas  siempre están abiertas, igual que la biblia en casa de mi madre. Lo tiene prendido entre dos maderas y así siempre están de pie, como el edificio donde estamos. Está lleno de grasa. Está muy cerca del fogón. Las cartas son más pequeñas de lo habitual. No las puedo leer.
La ventana del apartamento es grande. El espectáculo es genial. Quiero verlo por la ventana y a la vez pienso : "Si entra todo ese agua, nos ahogaremos en nada".
El día antes vi el agua invadir las calles, desde la calle misma. Vi como el agua entraba con toda su violencia por una calle perpendicular al mar, una rambla, y ante la visión, giré y escapé por otra calle paralela al mar, como si el agua viniera por un solo lado y en una sola dirección. No hay escapatoria con el mar. Pero el agua llegó y no llegó con tanta intensidad. Llegó a los pisos de abajo. Yo lo pude ver por la ventana. El edificio quedó agujereado como la virgen de Dali, con un hueco a la altura del estómago. y yo arriba, encima del hueco.

09 julio 2012

la mujer desnutrida



María se levantó un lunes por la mañana con el cuello torcido hacia un lado. Intentó ponerlo recto, pero nada, no lo lograba. Le había pasado ya alguna vez, y después de forzarlo un poco siempre conseguía enderezarlo. Se miró al espejo y tenía que ponerse de lado para mirarse de frente. Era como si tuviera que disimular para verse. Se agarró la cabeza con las manos y lo intentó nuevamente, pero no había nada que hacer, su cuello permanecía rígido. Así que decidió hacer sus cosas mirando a la derecha. Salió a la calle y se fue a la compra, como todos los días. Si alguien le decía algo, diría que había dormido de mala postura, pero nadie le dijo nada porque nadie le notó nada raro. Luis llegó a casa cansado después del trabajo y no le dijo nada porque tampoco le notó nada raro. Así que María se fue a dormir boca arriba para dormir de lado.
De no ser mirada, ni vista


Al día siguiente, María se levantó y se fue al baño, como de costumbre. Se miró al espejo, de lado, y cuando iba a lavarse los dientes, de lado, vio que no podía abrir la boca, que en lugar de labios, llevaba una cremallera cerrada. Intentó abrirla, pero le resultó imposible. Así que con cepillo en mano, decidió lavarse la cremallera. Le salió un brillo reluciente, pero no se abrió. Fue al supermercado a comprar y nadie le dijo nada porque nadie le notó nada raro. Luis llegó a casa cansado del trabajo y tampoco le dijo nada porque no le notó nada raro. Así que María se fue a dormir boca arriba para dormir de lado y con la boca cerrada pero reluciente.
De no ser besada,

A la mañana siguiente, María, antes de levantarse intentó quitarse los tapones que se colocaba cada noche para no escuchar los ronquidos de Luis que no le dejaban dormir, pero no pudo. Estaban completamente incrustados. Tenía ganas de gritar, pero no podía porque la cremallera seguía cerrada. Salió corriendo al espejo y vio, de lado para mirar de frente, como le salían unas espumitas amarillas de los pabellones de la orejas.  Se cepilló la cremallera con mucho brío y salió al mercado a comprar. No escuchaba absolutamente nada, así que si alguien le decía algo porque le notaba algo raro, por lo menos esta vez no lo escucharía. Luis llegó cansado del trabajo por la noche y tampoco le dijo nada porque no le notó nada raro. No sé, pensaría que eran pendientes o algo así. Así que María se fue a dormir boca arriba para dormir de lado, con la boca cerrada pero reluciente y sin necesidad de colocarse los tapones esa noche.
De no ser escuchada,

A la mañana siguiente, ya era miércoles. María se levantó muy descansada. No le había molestado ni un ruido. Así incrustados estos tapones eran más efectivos. No se colaba nada. Fue al baño como de costumbre y cuando se iba a cepillar la cremallera, de lado, sencillamente no la veía. Se puso de lado para ver de frente, y vio como su ojo izquierdo estaba pegado. Se lo lavó enérgicamente, pero nada, que no se despegaba. Así que se colocó unas gafas de sol y salió a comprar. En el mercado, nadie le dijo nada porque nadie le notó nada raro. Luis llegó cansado del trabajo por la noche y tampoco le dijo nada porque no le notó nada raro. María le miró fijamente, aunque con la visión al 50% del día anterior, pero él sólo movió los labios para bostezar. Así que María se fue a dormir de lado esta vez, para dormir de frente ya que sólo podía abrir y cerrar el ojo derecho, con la cremallera reluciente y los tapones bien incrustados. Esta noche volvió a dormir como un tronco.
De querer ver menos cada vez,

El jueves por la mañana, María se levantó muy, pero que muy descansada. Se fue al baño con el ojo pegado y cuando se iba a cepillar la cremallera, de lado para verse de frente, no podía coger el cepillo de cremalleras. Los brazos no se querían mover. Estaban ahí caídos como si todavía estuvieran dormidos. María quería gritarles: “despertad!” pero su cremallera no se abrió. Les intentó echar una mirada asesina, pero ni siquiera los veía enteros. Comenzó a balancearse como si fuera una peonza, a ver si con el movimiento del cuerpo conseguía que se alzaran. Le entraron ganas de volar, imaginó que sus brazos se convertían en alas y que podía elevarse alto como un águila, pero nada de eso sucedió. Esos brazos suyos no se movían para nada. Salió a la calle igualmente. Haría señas a alguien para que le ayudara con las bolsas, pero sus brazos y sus manos seguían suspendidas. Intentó decirle a alguien, pero su cremallera no sé abrió. Si alguien le dijo algo porque notó algo raro, ella no lo escuchó. Regresó a casa sin la compra y no pudo hacer la comida. Luis llegó a la noche cansado y no le dijo nada porque no notó nada raro. Venía desganado y se quedó dormido en el sofá. Ella lo quiso avisar, lo quiso tocar, lo quiso llevar a la cama, pero ni su media mirada, ni sus oídos, ni su boca, ni sus brazos, ni sus manos hicieron nada. Así que María se quedó dormida destapada boca arriba para dormir de lado.
De no ser tocada, ni acariciada,

A la mañana siguiente, María se despertó. Hoy era viernes. Se levantó al baño como de costumbre. Vio, de lado par ver de frente, que su cremallera ya no estaba tan reluciente y hoy tampoco se la podría cepillar. Se observó todo el cuerpo con los ojos bien apretados para ver si sentía algo nuevo. Y no noto nada. Todo seguía como el día anterior. Respiró con alivio. Se sentó en el sofá sin mirar de frente, viendo de lado. En su disminuido campo de visión reposaba el cojín donde se había quedado dormido Luis la noche anterior. Se quedó mirando el hueco donde había reposado su cabeza. Sin abrir la cremallera ni para suspirar y, escuchando el silencio que le inundaba desde hace días, esperó a que pasara el día. Luis llegó cansado del trabajo y no le dijo nada, ni tampoco le notó nada raro. Se tumbó en el sofá como de costumbre, sólo que esta vez apoyó la cabeza en el regazo de María y dijo algo, pero María no lo escuchó, no lo vio, no lo tocó, no dijo nada. Esa noche se quedaron los dos dormidos en el sofá.
De la no conexión con la vitalidad,

A la mañana siguiente, a María le despertó un rico aroma a café. Hoy era sábado y Luis no trabajaba. Se habría levantado a hacer café. Le dolía todo el cuerpo de la postura. Intentó levantarse pero no podía. Así sentada de frente, pero viendo de lado, intentó pedir ayuda a Luis que estaría en la cocina,  pero su cremallera oxidada no se inmutó. Sintió un ligero cosquilleo helado subir desde la punta de los dedos de los pies hasta la espalda. Sentía que le pesaban las piernas como dos columnas trajanas. Su cerebro envió una orden a sus brazos para que le asistieran y le ayudaran a levantarse, pero cero fue el movimiento. Luis le diría algo porque notaría algo raro: no era propio de ella quedarse sentada en el sofá tanto tiempo. Él trajo el café para los dos. Cuando entró en su campo de visión, María vio una sonrisa de oreja a oreja. La besó en la mejilla, dijo algo mirando la tele y se volvió a tumbar en el sofá con la cabeza en su regazo. El fin de semana había llegado. Qué bien estaban los dos así juntos, haciéndose compañía.
y

De tenerla miedo,

Nace la historia de la mujer desnutrida

que tampoco se atreve ya a mirar de frente y también evita la mirada,

que ya no besa, ni habla

que ya no se escucha

que ya no quiere ver más allá

que ya no toca, ni agarra, ni acaricia

que ahora ya no está conectada con su propia vitalidad



que ahora está aterrada y tiene miedo

                                                          a caminar sobre su propio destino.





07 julio 2012

et du chaos naît l'ordre


Me quedé en ¿cómo son las imágenes de mis palabras? Cuando dibujo una imagen con palabras, me salgo de la línea. Es un universo con volumen que tiene sentidos.
Con mis palabras marco fuerte el borde de mis imágenes imposibles para que sean posibles y se hundan en el plano de la realidad física.
Atravieso el útero de las imágenes, las ensarto y las convierto en palabras para que tengan cabida, y no cavidad, en otro mundo.
Mis palabras...
                       rompen cristales
                       rasgan telas
                       atraviesan fronteras
                       transgreden reglas
                       enlazan mundos.



02 abril 2012

pr-esencia


La presencia es …
el permiso de ser o estar
el vínculo de ser o estar
la comprensión de ser, estar y…
el juego de ser o estar
el fin de ser o estar
la ansiedad de ser o estar
la angustia de ser o estar
el miedo de ser o estar
el ruido de ser o estar
la separación de ser o estar
la traición de ser o estar
la soledad de ser o estar
la lucha de ser o estar
Ser y Estar... dificil y gozoso

30 enero 2012

soc un arbre nu


En homenaje a Pepé, mi amigo de colores, que se paseó alguna vez por esta calle, publicamos este poema suyo. Este año, también nosotros aspiramos a convertirnos en árbol.

Soc un arbre nu

Abans que acabi el dia
M’haureu perdut de vista.

Soc com una muntanya blanca i verda,
Vestit i nu al mateix temps.

Abans que el sol s’amagui serè de tornada
A una vida que conec però amb la que em relaciono malament.

Però em dureu a la càmera de les vostres retines
I aquest serà un lloc on tornarem de tant en tant,
Potser cada dia.

Els arbres nus mai no deixem de ser arbres
I no per això perdem la nostra naturalesa.
Així nu com ells torno a casa. Nu i ple de saba
Que recorrerà les meves venes els dies que han de venir.

Tornaré. Ja torno.

Soy un árbol desnudo

Antes de que acabe el día
Me habréis perdido de vista.

Soy como una montaña blanca y verde,
Vestido y desnudo al mismo tiempo.

Antes de que el sol se esconda estaré de vuelta
A una vida que conozco pero con la que me relaciono mal.

Pero me llevaréis en la cámara de vuestras retinas
Y éste será un lugar donde volveremos de vez en cuando,
Quizás cada día.

Los árboles desnudos nunca dejamos de ser árboles
Y no por eso perdemos nuestra naturaleza.
Así desnudo como ellos vuelvo a casa. Desnudo y pleno de savia
Que recorrerá mis venas los días que tienen que venir.

Volveré. Ya vuelvo
Josep Julian (Pepe)
http://josep-julian.blogspot.com/2012/01/soc-un-arbre-nu-soy-un-arbol-desnudo.html

13 diciembre 2011

cartas desde el desván or Drama, comedy, life's parade at your fingertips


Lettre de Mademoiselle de Calafell à Madame de Sevigné
11 de décembre 2011 à Segur de Calafell



Ma Chère amie,
Ben....Ça y est! C'est fait! Je suis là. Uff! La quantité des travaux....!!! Et après, le déménagement: mes meubles, ma poterie, mes bouquins, mes plantes .....ce qui m'importe le plus: le bois, l'argile, ma tête et le miroir de mes sentiments. Eh! bien qu'est-ce que tu veut, j'ai démenagée le jour du TANGO.
Il y avait autant de marches, tant de poids, tellement d'énergie et si longtemps que mon corp a dit: "c'est fini" et zut... craquée.... et me voici, allongée sur mon canapé, en regardant la vie passer des l'intérier et en prenant soin de mes plantes, qui sont légèrement affectés par le e-motion. Je dirais que l'univers m'est mis à reposer directement sans tarder.
Je suis donc en train d'apprendre l'art de la patience, entourée par des meubles non assemblées, je suis propre à rien dans le grenier de vieux machins.
Mis à part ces petits détails, je vais bien. De bonnes conditions météorologiques. J'ai le balcon ouvert toute la matinée. Je prends mon petit-déj à l'extérieur. Je bouge du lit au canapé et de la salle de bains à la cuisine. Je ne sais pas si ceci est une vie de princesse ou de retraitée, ou peut-être ce qu'il se passe c'est que la princesse a pris sa retraite .... à la fin.
Ceci est l'état de la question pour l'instant. Raconte-moi toi... J'attend de tes nouvelles...

Je t'embrasse très fort
(excuse mon français s'il te plaît, j'ai perdu l'habitude de l'écriture entre autres)

Mademoiselle de Calafell

24 octubre 2011

Pies de Blog¨a mariadelccanto


beso tus pies
así vengan vestidos con los excrementos del tiempo
beso tus pies
así quemen mis labios
así con ellos patees mi boca
beso tus pies
no puedo hacer menos después de leerte

beso tus pies
mientras pedaleas tu bicicleta negra
me meto bajo tu falda al estilo mary poppins
y beso tus pies
los beso así tenga que besar los cincuenta
de veinticinco personas que están antes que tú
los beso mientras atraviesas la calle c

busco tus pies para besarlos
mientras acomodas al niño en tu cuerpo
para que dejen de molestarlo sus alturas
los beso cuando estás sentada en tu ventana
la del sol y la sombra
los beso mientras sueñas con penélope cruz
o dejas de amarla
eso nunca se sabe

beso tus pies
no puedo dejar de hacerlo
a quien escribe así
uno no puede menos que besarle los pies…


“pies de blog”
a maríadelcanto